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Los malos hábitos infantiles

La educación de los niños es una tarea ardua que implica constancia y determinación de parte de los padres. A veces se cuelan por ahà malos hábitos sin aparente explicación. Aquà te contamos cómo prevenirlos.
Si de encontrar culpables se tratara, la culpa de que un niño repita un mal hábito la tiene el ejemplo. Un niño pequeño, de tres a 7 años aprende imitando sus modelos más cercanos, sus padres y hermanos, en casa, y sus maestros y compañeros, en la escuela.
Si una de estas personas realiza repetidamente un acción como rascarse mucho el pelo o guiñar el ojo, es probable que el niño la repita. También sucede con un mal hábito, como comer mal o decir malas palabras.
Cuando un niño no sabe cómo expresar lo que le hace falta o necesita, termina comunicándose con malas palabras o acciones groseras. Acaba entonces adquiriendo un mal hábito.








