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Cómo descubrir y combatir la alergia de tu bebé

Licencia de Creative Commons de atribución / Autor: estrange
Empieza la época de las alergias y tu bebé también puede verse afectado por ellas. Sin embargo, no todas las alergias son primaverales, sino que con frecuencia están relacionadas con la alimentación, el pelo de los animales o el polvo.
El lactante, durante sus primeros meses de vida, es débil y tiene un sistema inmunológico poco desarrollado, lo que incrementa las posibilidades de sufrir alergias. Además, el condicionamiento de la hernecia genética es bastante grande por lo que, si alguno de los padres es alérgico, deberán estar aún más atentos.
Prevenir las alergias
- Prolongar la lactancia materna de tu bebé hasta los primeros 4 o 6 meses de vida. La leche materna es un gran factor preventivo que tiene efectos hasta los 5 años en muchos casos. Sin embargo, si no quieres darle el pecho, puedes acudir a tu pediatra para que te aconsejen a cerca de la mejor opción.
- Procura no darle alimentos más propensos a crear alergias, como el huevo, la leche, los cacahuetes, etc. hasta que haya pasado el primer año de edad.
- Si tienes animales domésticos, lo ideal es que estén fuera de casa o, al menos, lavarlos una vez a la semana.
- Procure mantener la casa limpia, libre de polvo, y lavar de vez en cuando peluches, cogines y cortinas.
- Airear el colchón del bebé de forma habitual.
- El suelo debe ser de un material que permita lavarser con agua.

Licencia Creative Commons de reconocimiento / Autor: Sylvie L.
Síntomas de reacción alérgica grave
Tras haber estado en contacto directo con la fuente de la alergia (un insecto, un animal, un alimento, etc.) pueden aparcer algunos síntomas graves como:
- mareo
- hinchazón de la lengua, los labios o la cara
- dificultades respiratorias
- sarpullido, ronchas o calenturas.
En estos casos, lo primero que debes hacer es tranquilizarte y llamar al servicio de emergencias, posiblemente sea un hecho aislado. Sin embargo, si los síntomas persisten, lo mejor es acudir a tu pediatra.
El eccema atópico
El eccema o la dermatítis atópica es un problema cada vez más presente en los bebés. Se trata de una irritación cutánea que presenta un color rojizo así como costras o escamas.
Esta enfermedad cutánea suele presentarse ya en los recién nacidos y, normalmente, afecta a los niños con predisposición alérgica. Los lugares más comúnmente afectados son la cara, el cuello, la nuca o los plieges de las articulaciones.
La dermatitis atópica provoca la deshidratación de la piel del bebé por lo que, para tratar este problema, hay que procurar mantener la piel lo más hidratada y suave posible. Consejos para conseguirlo:
- Los baños del bebé deben ser cortos, si se prolonga mucho, aumentará la deshidratación de la piel.
- El agua no debe estar demasiado caliente.
- Añadir, aunque no de forma diaria, aceites corporales al agua.
- Tras el baño, aplicar cremas corporales grasas, en función de la sequedad de la piel.
- Es recomendable aplicar estas pomadas grasas más de una vez al día, pero sin excederse, todo depende de la gravedad del eccema.





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