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Cómo debe ser la cama del niño
El lugar de descanso del bebé, ya sea cuna o cama es uno de los objetos que más importancia debe tener para los padres a la hora de la compra. El bienestar del niño dependerá de ello.

Se necesitará una cama más grande apenas el niño comience a levantarse sólo, de modo que conviene comenzar con la camita y un colchón firme que no se hunda y permita que la criatura esté con el cuerpo absolutamente recto.
La cama debe ser suficientemente grande para que el niño pueda voltearse, estirar los brazos y las piernas, y patear a su antojo. Si puede bajarse el lado, el retén debe estar fuera del alcance del niño.
Las barras deben estar bastante juntas, a fin de que la criatura no pueda meter la cabeza entre ellas. Conviene acolchar los extremos y los lados, en particular si la camita es de metal.
Sobre lo anterior coloqúese un cojinete de algodón, que se cubre con una sábana, la cual se remeterá debajo del colchón por los cuatro lados, a fin de que la cama esté perfectamente lisa. Si se emplea una bolsa o saco de los de dormir, no se necesitan más cubiertas, salvo en tiempo frÃo, cuando pueden usarse otras frazadas. En la estación del año en que las bolsas de dormir resultan demasiado calientes, hay que utilizar frazadas livianas de lana, que dan más calor que las gruesas de algodón.
En verano no se necesitan cubiertas, ni siquiera una sábana. La cama puede tener una colcha de cotonÃa, carranclán o alguna tela semejante, que sea fácil de lavar y no haya que plancharla. No se empleen colchas gruesas.
Es mejor no emplear almohadas, pues la criatura descansará más recta sin ellas. Puede colocársele debajo de la cabeza un paño doblado, que sea fácil de mudar.
Tratándose de una criatura muy pequeña, puede emplearse una combinación de camita y cercadito, con sus colchones de muelles y de algodón.
Estas camas suelen estar cubiertas de tela metálica por los cuatros lados, por el fondo y por la parte superior para excluir los insectos. Por arriba se abren cerno la tapa de una caja y deben tener cierre automático, de modo que cuando la criatura comience a ponerse de pie no pueda alzarla con la cabeza, y posiblemente lastimarse.
Esta camita puede ir provista de rodillos o ruedecillas, a fin de poderla trasladar fácilmente de un sitio a otro. Cuando el pequeño tenga 6 o 7 meses, debe facilitársele una cama mayor de lados altos y de colchón firme, a fin de que pueda ponerse de pie o sentarse en ella.







